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EL TAXISMO EN COLOMBIA: CLAMA EVOLUCIÓN!

Apreciados lectores,         

En Colombia, el taxismo atraviesa en 2025–2026 una de las crisis más profundas de su historia. No se trata de una coyuntura pasajera ni de una disputa tarifaria más. Estamos frente a un colapso estructural de un modelo de transporte individual que se negó a evolucionar, mientras el mundo avanzó hacia plataformas digitales, inteligencia artificial y movilidad autónoma. El problema del taxi colombiano no es Uber, ni Didi, ni Indriver. El problema ha sido, durante años, el mismo sistema involucionado, anacrónico y descafeinado!

USUARIOS QUE SE FUERON, NO PIENSAN VOLVER!

La migración masiva de usuarios hacia plataformas tecnológicas no ocurrió por moda, sino por rechazo. Una resistencia a un servicio impredecible, a la falta de empatía, educación, disponibilidad —yo por allá no voy— , a la desconfianza y, en muchos casos, al miedo y pánico. Durante años, el taxi tradicional ignoró algo esencial: el usuario de hoy exige trazabilidad, reputación, control y total seguridad!

Mientras las apps ofrecían tarifas preconcertadas visibles fijas o dinámicas, rutas monitoreadas, sistemas de pagos digitales y calificación del conductor, el sistema tradicional seguía operando bajo una lógica analógica y sin visión de futuro. Peor aún: la sucesión de casos asociados a robos, fleteos y hechos violentos, terminó erosionando la credibilidad del servicio. Hoy, para millones de colombianos, subirse a un taxi no es una decisión neutra; es una conjugación entre vergüenza y un accionar de alto riesgo que prefieren evitar!

VEHÍCULOS OBSOLETOS PARA UNA CIUDAD QUE EXIGE SEGURIDAD!

A esta crisis de confianza e imagen reputacional se suma una realidad incómoda: un parque automotor envejecido y tecnológicamente rezagado. Muchos taxis en Colombia circulan sin sistemas modernos de asistencia, sin monitoreo inteligente y con niveles de seguridad que ya no son aceptables en ciudades densas y complejas.

En países con visión estratégica, la implantación de mamparas internas, cámaras con inteligencia artificial, telemetría y validación biométrica redujo drásticamente incidentes, agresiones y muertes. Aquí, estas medidas siguen siendo vistas como gastos innecesarios y no como inversiones. El resultado es simple: vehículos inseguros para pasajeros y conductores, operando en un entorno urbano cada vez más hostil!

DIRIGENTES ATRAPADOS EN LA ÉPOCA MEDIEVAL!

Pero quizá el error más grave del taxismo colombiano ha sido su incapacidad de diversificación. Mientras en otros países el taxi se transformó en un ecosistema de servicios especializados —taxi medical, taxi eats, taxi turístico, taxi courier, taxi pet, taxi women—, aquí se insistió en un único formato agotado: el traslado básico punto a punto!

Estos vacíos fueron aprovechados por terceros que hoy facturan miles de millones: ambulancias privadas, plataformas de delivery, mensajería urbana y transporte especializado. No fue una conspiración. Fue una consecuencia lógica a la falta de visión de futuro empresarial en cooperativas y dirigentes que confundieron defensa gremial con inmovilismo!

PROPIETARIOS SIN VISIÓN Y SIN FILTROS!

El sistema tampoco ayudó desde la base. Durante años, muchos propietarios se conformaron con un ingreso diario mínimo, ejerciendo presión sobre las empresas para evitar cualquier cambio que implicara profesionalización y seguridad. Nunca se exigieron filtros reales de aptitud, formación o vocación. En otros países, conducir un taxi es una profesión regulada; en Colombia, demasiadas veces ha sido una salida —escampadero— informal.

SIN FORMACIÓN, SIN IDENTIDAD, SIN MARCA!

No existe en el país una preparatoria formal obligada para conductores de taxi que incluya seguridad vial avanzada, atención al cliente, gestión de crisis o convivencia urbano-tecnológica. Tampoco existe una identidad visual clara. La ausencia de códigos de vestimenta y estándares de presentación corporativa refuerza la percepción de informalidad. Y en movilidad, la percepción lo es todo!

MIENTRAS TANTO, EL FUTURO YA LLEGÓ!

Mientras el taxismo colombiano debate su supervivencia, el mundo avanza sin esperar. En el CES 2026, Uber, junto con Lucid Motors y Nuro, hace pocas horas presentó «robotaxis eléctricos» de producción real, con conducción autónoma nivel 4, sensores LIDAR y plataformas de inteligencia artificial capaces de operar en entornos urbanos complejos. Waymo, Mobileye y otras compañías expanden flotas sin conductor. Y los eVTOL —taxis aéreos eléctricos— ya tienen fechas de operación comercial en diferentes ciudades del mundo como Dubái. No es ciencia ficción. Es industria en despliegue!

DESDE MI ÓPTICA, UN TAXISMO EN ESTADO PALIATIVO!

El taxismo tradicional en Colombia no está evolucionando: está siendo marginado e implosionado orgánicamente, quedando por fuera de la ecuación. La diferencia es crucial. Paliar es retrasar lo inevitable; evolucionar es transformarse. Si no se impulsa una reconversión profunda —digital, profesional, tecnológica y empresarial—, el sistema será absorbido por plataformas autónomas con excelentes vehículos y personas con amplia disponibilidad para trabajar que no piden permiso ni esperan consensos gremiales.

La pregunta ya no es si el taxi tradicional cambiará, sino si alcanzará a cambiar a tiempo. Porque el futuro del transporte individual no se discute en asambleas locales anuales: se diseña hoy en laboratorios de inteligencia artificial y se despliega mañana en las calles del mundo!!!

Lo digo yo!

FERNANDO GIRALDO NARANJO
(Country Manager MCI Colombia)
contactocgrupocedt@gmail.com
Móvil +57 3106302935 Pereira, Colombia, LATAM

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